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De autónomo a SL: qué cambia en tus impuestos

Al constituir una sociedad limitada (SL) dejas de tributar por IRPF en tu actividad y la sociedad pasa a tributar por el Impuesto de Sociedades. Es el cambio fiscal más importante y conviene entenderlo antes de dar el paso.

IRPF vs Impuesto de Sociedades

Como autónomo pagas IRPF sobre tu rendimiento con una escala progresiva (a más beneficio, más tipo). La SL tributa a un tipo fijo sobre su base imponible, con tipos reducidos para entidades pequeñas y de nueva creación. A partir de cierto nivel de beneficio, el tipo fijo puede resultar más favorable, pero hay que valorar cada caso.

Otras diferencias

La SL presenta pagos fraccionados (modelo 202) en lugar del 130, lleva contabilidad según el Plan General Contable y deposita cuentas en el Registro Mercantil. También cambian tus retribuciones: como socio o administrador puedes cobrar nómina o dividendos, con implicaciones fiscales distintas.

Incentivos

Las sociedades pueden aplicar incentivos como la reserva de capitalización o, si son de reducida dimensión, la reserva de nivelación, que reducen la base con ciertos requisitos.

Numiq te sirve tanto de autónomo como de SL: cambia tu forma jurídica en Mi empresa y tendrás la sección de Impuesto de Sociedades con la estimación de cuota, las reservas y el pago fraccionado.

Si vas a facturar como sociedad, ten en cuenta también que VERI*FACTU entra antes para las SL que para los autónomos: lo explicamos en Verifactu para SL y sociedades.

Información general; la decisión de constituir una SL debe valorarse con tu asesor.

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